Prevención, justicia y acompañamiento a las víctimas: ejes del V Encuentro Nacional de Comisiones de Protección

Gómez Palacio, Dgo., 29 de octubre de 2026.- Con un llamado a hacer de la protección y el cuidado una expresión concreta de la misión evangelizadora de la Iglesia, concluyó el V Encuentro Nacional de Responsables de las Comisiones de Protección de Menores y Adultos Vulnerables Religiosas y Diocesanas, realizado del 26 al 29 de octubre en Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). La Diócesis de Gómez Palacio participó en este encuentro.
Durante cuatro días, responsables de las comisiones diocesanas y religiosas participaron en espacios de formación, reflexión, diálogo e intercambio de experiencias, acompañados por especialistas y representantes de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores.
La ponencia inaugural, "La cultura del cuidado como expresión de la misión de la Iglesia", estuvo a cargo de Mons. Luis Manuel Alí Herrera, Secretario de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores, quien invitó a construir comunidades seguras, donde la dignidad de cada persona sea respetada y defendida. La segunda jornada inició con la Santa Misa presidida por Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México, y se dedicó a la prevención y a los ambientes seguros: protocolos, códigos de conducta, evaluación de riesgos y liderazgo pastoral. El miércoles se abordó la respuesta institucional ante situaciones de abuso, el acompañamiento a las víctimas, la reconstrucción de la confianza comunitaria y la justicia restaurativa, y concluyó con un momento de adoración al Santísimo.
A lo largo del encuentro se trabajaron cinco dimensiones: el diagnóstico y la cultura del cuidado; la prevención y los ambientes seguros; la justicia y respuesta institucional; el acompañamiento a las víctimas; y la consolidación de comunidades resilientes y la sostenibilidad de los procesos de protección. Mediante ponencias, testimonios, talleres y trabajos por provincias y congregaciones religiosas, se fortalecieron capacidades institucionales y se construyeron compromisos para impulsar una mayor colaboración y criterios comunes en favor de niñas, niños, adolescentes y adultos vulnerables.
El encuentro termina, pero el compromiso permanece: traducir cada aprendizaje en acciones, fortalecer la prevención y acompañar con justicia y sensibilidad a quienes han sufrido. Porque una Iglesia que anuncia el Evangelio es también una Iglesia que cuida, protege y trabaja incansablemente por la dignidad de cada persona.





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