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Ser “expertos en la escucha y corresponsales de la esperanza”: Mons. Héctor López

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Participantes del Encuentro Nacional de Periodismo “Periodismo en la Iglesia: identidad y misión en la era digital” posan juntos en una iglesia, destacando la escucha y la esperanza como valores fundamentales de la comunicación. Foto: CEPCOM
Participantes del Encuentro Nacional de Periodismo “Periodismo en la Iglesia: identidad y misión en la era digital” posan juntos en una iglesia, destacando la escucha y la esperanza como valores fundamentales de la comunicación. Foto: CEPCOM


Acontecer eclesial, (Red Católica).– La escucha como fundamento del periodismo, la esperanza como criterio editorial y el encuentro con Cristo como fuente de toda comunicación fueron los ejes de la segunda jornada del Encuentro Nacional de Periodismo “Periodismo en la Iglesia: identidad y misión en la era digital”, organizado por la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM).


La jornada estuvo encabezada por el presidente de CEPCOM, Mons. Héctor López Alvarado, quien por la tarde impartió la conferencia “La escucha como noticia: Periodismo en una Iglesia Sinodal” y posteriormente presidió la celebración eucarística en la Basílica de Guadalupe junto con sacerdotes participantes y comunicadores provenientes de distintas diócesis y medios católicos del país.


Una Iglesia que escucha para comunicar esperanza

Al dirigirse a los participantes, Mons. López recordó que el objetivo del encuentro es fortalecer la vocación periodística desde la riqueza de la fe para responder con creatividad, profesionalismo y sentido eclesial a los desafíos de la cultura digital.


Asimismo, situó la reflexión en el contexto de la etapa de recepción y aplicación del camino sinodal impulsado por la Iglesia universal.

“La sinodalidad no es solamente un tema; es una manera de ser Iglesia. Es aprender a caminar juntos, a discernir juntos y a buscar juntos la voluntad de Dios. Y ese camino comienza con una actitud fundamental: la escucha”, afirmó.


En este contexto, señaló que los comunicadores están llamados a ser “expertos en la escucha y corresponsales de la esperanza”, capaces de descubrir y comunicar la acción de Dios presente en la realidad cotidiana.


Escuchar antes de hablar

Durante su intervención, el obispo destacó que la sociedad actual vive una paradoja: nunca habían existido tantas posibilidades para expresarse y, al mismo tiempo, tan poca disposición para escuchar.


“Vivimos en una época donde abundan las palabras, pero escasea la escucha”, expresó. Inspirado en la tradición bíblica y en el ejemplo de Jesucristo, recordó que escuchar constituye una actitud profundamente evangélica. Jesús escuchó a los enfermos, a los pecadores, a quienes sufrían y a quienes buscaban respuestas; antes de enseñar, escuchaba; antes de responder, acogía.


Por ello, afirmó que una Iglesia sinodal sólo puede construirse desde una auténtica cultura de la escucha.


El periodismo como ministerio de escucha

Mons. López explicó que la escucha constituye también la esencia del ejercicio periodístico. “Toda buena noticia comienza con una escucha atenta. Toda gran historia nace de alguien que se sintió escuchado”, señaló.


Añadió que el periodista no es únicamente un transmisor de datos, sino un intérprete de la realidad humana, llamado a escuchar los acontecimientos, las comunidades, los sufrimientos y las esperanzas que muchas veces permanecen ocultas detrás del ruido cotidiano.


En una de las ideas centrales de la conferencia afirmó:

“El periodista no sólo mira con los ojos; también mira con los oídos. Escucha para comprender, comprende para discernir y discierne para comunicar con verdad”.

Para el presidente de CEPCOM, una de las aportaciones más importantes del periodismo en una Iglesia sinodal consiste en transformar la escucha en encuentro, el encuentro en comunión y la comunión en esperanza.


Narrar la esperanza sin ocultar la realidad

Retomando diversas enseñanzas del Papa Francisco, Mons. López invitó a los comunicadores a no convertirse en simples cronistas de desgracias.

Reconoció que el periodismo debe informar con verdad sobre los problemas y conflictos de la sociedad, pero insistió en que también debe descubrir y visibilizar los signos de esperanza presentes en la vida cotidiana.


“La esperanza existe. Está presente en las familias que luchan cada día por salir adelante, en las comunidades que sirven silenciosamente a los más pobres, en los jóvenes que buscan sentido para sus vidas y en quienes construyen reconciliación en medio de la violencia”, destacó.


Por ello, afirmó que el periodista católico está llamado a ser un auténtico corresponsal de la esperanza.


La Eucaristía, fuente de la comunicación cristiana

Como parte de las actividades de la jornada, a las 19:00 horas los participantes se congregaron en la Basílica de Guadalupe para celebrar la Santa Misa presidida por Mons. Héctor López Alvarado.


Concelebraron diversos sacerdotes asistentes al encuentro y participaron laicos dedicados al periodismo, la comunicación institucional, la radio, la prensa escrita y las plataformas digitales.


Al inicio de la celebración se recordó que, aunque los asistentes provenían de distintas diócesis y realidades comunicativas, todos compartían una misma misión: servir a la verdad, promover el encuentro y comunicar la esperanza del Evangelio.


Antes de comunicar a Cristo, hay que encontrarse con Él

Durante la homilía, Mons. López profundizó en la dimensión espiritual de la vocación periodística.

“Antes de ser comunicadores, somos discípulos; antes de transmitir un mensaje, estamos llamados a recibirlo; antes de hablar de Cristo, necesitamos encontrarnos con Él”, afirmó.

Reflexionando sobre las palabras de Jesús a sus discípulos: «Ustedes son testigos de estas cosas», señaló que el comunicador cristiano no transmite solamente información religiosa, actividades pastorales o declaraciones institucionales, sino la experiencia viva de Jesucristo presente en medio de su pueblo.


Asimismo, advirtió sobre el riesgo de familiarizarse tanto con los contenidos eclesiales que se termine perdiendo el encuentro personal con el Señor.

“Podemos hablar mucho de la Iglesia y, sin embargo, descuidar la experiencia personal con Cristo”, expresó.


La primera fuente del periodista debe ser Cristo

El presidente de CEPCOM destacó que la Eucaristía constituye una verdadera escuela para el comunicador cristiano.

“La verdad no es una idea, sino una Persona; la comunicación auténtica no consiste en generar impacto, sino en crear comunión”, afirmó.

Añadió que la credibilidad más profunda del periodista católico nace de su cercanía con Cristo y de su capacidad para mirar la realidad desde el Evangelio.


“Nuestra primera fuente no debería ser solamente una agencia informativa, una red social o una sala de prensa. Nuestra primera fuente debe ser Cristo mismo”, subrayó.

La Virgen de Guadalupe, modelo de comunicación y esperanza

Bajo la mirada de Santa María de Guadalupe, Mons. López presentó a la Virgen como la gran comunicadora del Evangelio en México.


Recordó que el acontecimiento guadalupano comenzó con un encuentro personal y una actitud de escucha hacia san Juan Diego. Antes de encomendarle una misión, María le ofreció cercanía, consuelo y confianza.

“¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”, recordó el obispo citando las palabras de la Virgen.


Explicó que esa actitud constituye una verdadera escuela de comunicación cristiana, especialmente en una época marcada por la polarización, la desconfianza y la saturación informativa.


Finalmente, invitó a los periodistas católicos a comunicar de tal manera que las personas puedan descubrir, detrás de cada noticia, contenido o mensaje, la cercanía de Dios que acompaña a su pueblo.


La jornada concluyó con un ambiente de oración, fraternidad y alegría, reafirmando el compromiso de los comunicadores católicos de seguir anunciando la Buena Noticia de Jesucristo con profesionalismo, espíritu sinodal y esperanza.

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