“Pueblo sacerdotal y en comunión”: mensaje del Obispo en la Misa Crismal
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Acontecer diocesano, 31 de marzo de 2026.- En el marco de las celebraciones de la Semana Santa, el señor Obispo de la Diócesis de Gómez Palacio, Mons. Jorge Estrada Solórzano, presidió la solemne Misa Crismal en la Catedral, congregando a todo el Pueblo de Dios en una expresión viva de comunión eclesial.
Durante su homilía, el señor Obispo ofreció una profunda reflexión centrada en la identidad de la Iglesia, la acción del Espíritu Santo y la renovación del compromiso sacerdotal. Subrayó que esta celebración no solo conecta con el Misterio Pascual, sino que también manifiesta a la Iglesia como pueblo amado por el Padre, reunido en Cristo y guiado por el Espíritu Santo.
El obispo estructuró su mensaje en tres ejes fundamentales. En primer lugar, destacó la centralidad del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, afirmando que es Él quien configura al pueblo como “sacerdotal, nación consagrada y propiedad de Dios”, impulsando además una vivencia auténtica de la sinodalidad, que fortalece la comunión y la misión evangelizadora. En este sentido, invitó a redescubrir tanto el sacerdocio común de los fieles como el sacerdocio ministerial, ambos como participación en el único sacerdocio de Cristo.
En un segundo momento, Mons. Estrada Solórzano puso especial énfasis en la renovación de las promesas sacerdotales, realizada por los presbíteros durante la celebración. Recordó que el sacerdocio no se vive de manera aislada, sino dentro de un presbiterio, entendido como una verdadera “familia sacerdotal”, llamada a la fraternidad y al servicio constante. Asimismo, hizo un llamado a cuidar integralmente la vida de los sacerdotes —en lo físico, emocional y espiritual—, promoviendo la cercanía, el acompañamiento mutuo y el equilibrio entre la misión pastoral y el necesario descanso.
Finalmente, al referirse a la consagración del Santo Crisma y la bendición de los óleos, explicó su profundo significado en la vida sacramental de la Iglesia. Señaló que estos signos visibles son instrumentos de la gracia divina, presentes en momentos fundamentales como el Bautismo, la Confirmación, la Ordenación sacerdotal y la Unción de los enfermos, prolongando así la obra salvadora de Cristo en la historia.
Uno de los momentos más solemnes de la celebración fue la renovación de las promesas sacerdotales, en la que los presbíteros reafirmaron, ante su obispo, los compromisos asumidos el día de su ordenación: vivir en comunión con él, proclamar fielmente la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos y servir con caridad al Pueblo de Dios.
Otro momento central fue la consagración del Santo Crisma y la bendición de los óleos que serán utilizados a lo largo del año en las diversas celebraciones sacramentales:
Óleo de los enfermos: aceite de oliva utilizado en la Unción de los enfermos, que fortalece a quienes padecen enfermedad, brindándoles alivio espiritual y corporal, así como el perdón de los pecados.
Óleo de los catecúmenos: empleado en la preparación de quienes recibirán el Bautismo, fortaleciendo al candidato para renunciar al pecado y disponerse a la vida nueva en Cristo.
Santo Crisma: mezcla de aceite y bálsamo, utilizado en el Bautismo, la Confirmación, la Ordenación de obispos y sacerdotes, y en la dedicación de altares, como signo de consagración y plenitud del Espíritu Santo.
La celebración concluyó con una invitación del obispo a vivir con esperanza el Triduo Pascual, encomendando el caminar de la diócesis a la Santísima Virgen María e invitando a todos los fieles a asumir con responsabilidad su papel dentro del Cuerpo de Cristo.





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