“Llamados a servir”: Gómez Palacio celebra la ordenación de un sacerdote y dos diáconos
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La Diócesis de Gómez Palacio celebra con alegría la ordenación de un nuevo presbítero y dos diáconos, quienes fueron llamados a servir a Cristo y a su Pueblo.

Gómez Palacio, Dgo., 28 de agosto de 2026.- Con profunda alegría y acción de gracias, la Iglesia diocesana de Gómez Palacio celebró este viernes la ordenación de Job Jonathan Herrera Hernández, como presbítero, y de Pável Andrei Tolentino Reyes y Uriel Calderón Villegas, como diáconos, quienes fueron llamados a continuar entregando su vida al servicio de Dios y de su Pueblo.
La celebración eucarística fue presidida por el Obispo de Gómez Palacio, Mons. Jorge Estrada Solórzano, quien, mediante la imposición de manos y la oración consecratoria, confirió el Orden Sagrado a los tres candidatos, acompañados por sus familiares, amigos, sacerdotes, seminaristas y miembros de las distintas comunidades de la diócesis.
Durante su homilía, el Obispo expresó su acción de gracias a Dios porque continúa llamando y enviando trabajadores a su mies, así como por la respuesta generosa de los nuevos ministros, sus familias, sus comunidades y todas las personas que los acompañaron durante su proceso de formación.
Don Jorge subrayó que la ordenación no constituye un reconocimiento personal ni la culminación de una carrera, sino una llamada a una entrega más profunda, a configurarse con Cristo y a servir al Pueblo de Dios. Recordó que Jesucristo «no vino a ser servido sino a servir» y que, por medio de quienes Él llama y consagra, continúa haciendo presente su obra en la Iglesia.
Llamados a servir con el estilo de Cristo
Al dirigirse a Pável y Uriel, el Obispo explicó que, fortalecidos por el Espíritu Santo, ayudarán al Obispo y al presbiterio en el anuncio de la Palabra, el servicio del altar y el ministerio de la caridad.
Les recordó que como ministros de la Palabra proclamarán el Evangelio y ayudarán a transmitir la fe; como ministros del altar servirán en la celebración de los santos misterios; y como ministros de la caridad deberán aprender a reconocer el rostro de Cristo especialmente en quienes sufren, en los pobres, los enfermos y quienes experimentan la soledad.
Asimismo, les exhortó a comprender que el diaconado no consiste simplemente en hacer cosas por la Iglesia, sino en aprender el estilo de Cristo: servir sin buscar reconocimiento, ponerse a disposición de los demás y hacer presente el amor de Jesucristo.
En este sentido, los invitó a ser servidores cercanos, alegres y disponibles, para que quienes se encuentren con ellos puedan descubrir una Iglesia que escucha, acompaña y sirve.
Al referirse al compromiso del celibato, Mons. Estrada Solórzano pidió a los nuevos diáconos vivirlo como expresión de su amor a Cristo y de su disponibilidad para el servicio, invitándolos a ser hombres de oración, que escuchen la Palabra antes de anunciarla y permitan que el Evangelio transforme primero sus propias vidas.
Un nuevo presbítero para la Iglesia diocesana
Al dirigirse a Job Jonathan, quien recibió el Orden del Presbiterado, el Obispo le pidió recibir con humildad el don del sacerdocio de Cristo, recordándole que no recibe una distinción personal, sino una misión.
Le explicó que, al ser configurado con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, queda incorporado de una manera nueva al ministerio apostólico. Aunque todo el Pueblo de Dios participa del sacerdocio de Cristo, el Señor elige a algunos para que, en su nombre, ejerzan el ministerio sacerdotal para el bien de los hombres.
También recordó que los presbíteros, como colaboradores del Obispo, están llamados a anunciar el Evangelio, santificar al pueblo y conducirlo como pastores. Por ello, el sacerdocio no separa al ministro del Pueblo de Dios, sino que lo coloca en medio de él y lo entrega a su servicio, con sus alegrías, esperanzas y heridas.
Exhortó al nuevo sacerdote a mantener siempre la unidad entre su vida y su predicación, porque el pueblo necesita sacerdotes cuya vida haga creíble el Evangelio. También le pidió no permitir que la actividad pastoral le robe el encuentro con el Señor, recordándole que solamente quien permanece unido a Cristo puede dar fruto.
En el ejercicio de su ministerio, le recordó la importancia de celebrar la Eucaristía con fe y reverencia, reconociendo que no es dueño del misterio que celebra; ser signo de la misericordia de Dios en el sacramento de la Reconciliación y llevar la cercanía de Cristo a los enfermos y a todas las personas que encuentre en su camino pastoral.
También lo exhortó a permanecer unido a su Obispo y a sus hermanos sacerdotes, pues el sacerdocio no es una misión individual, sino una misión vivida dentro de un presbiterio y al servicio de una Iglesia concreta. Su autoridad, afirmó, no deberá ser la del poder, sino la del amor; su fortaleza no estará en imponerse, sino en entregarse.
Finalmente, dirigió unas palabras a los tres nuevos ministros, invitándolos a no buscar la perfección, sino a vivir en fidelidad; no a pretender resolverlo todo con sus propias fuerzas, sino a confiar en Dios; y no a buscar protagonismo, sino a convertirse en verdaderos servidores.
«El mundo necesita ministros que sean testigos creíbles del Evangelio», señaló, llamados a anunciar esperanza en medio del cansancio, construir comunión en medio de las divisiones y mostrar con su propia vida que Cristo sigue vivo.
El Obispo pidió también a toda la comunidad diocesana acompañar con la oración a los nuevos ministros y a todos los sacerdotes de la diócesis, para que el Señor renueve en ellos la alegría de su vocación.
Nuevos destinos pastorales
Antes de concluir la celebración eucarística se dieron a conocer los destinos pastorales de los nuevos ordenados:
Pbro. Job Jonathan Herrera Hernández: será vicario de la Parroquia de San Antonio de Padua, en Cuencamé.
Diácono Uriel Calderón Villegas: estará adscrito a la Parroquia del Divino Niño, en Gómez Palacio.
Diácono Pável Andrei Tolentino Reyes: estará adscrito a la Parroquia Catedral de Santa María de Guadalupe, en Gómez Palacio.
Con esta celebración, la Diócesis de Gómez Palacio da gracias por el don de los nuevos ordenados y encomienda a Job, Pável y Uriel al Señor, pidiendo que el Espíritu Santo los configure cada día más con Cristo Servidor, Maestro, Sacerdote y Pastor, para que puedan servir con humildad, perseverancia y alegría al Pueblo de Dios.





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